Enseñanzas de uno de mis maestros, el Maestro Joel. “Generosidad”

Les comparto una enseñanza que recibí de uno de mis maestros (Maestro Joel) hace algunos años y que hoy que es vísperas de año nuevo quiero compartir con Uds.

Ya no esta en este plano, si no feliz se lo hubiera presentado, Gracias por darse el tiempo de leer esta enseñanza. Siempre me sentiré eternamente agradecido de todos mis Maestros.

Andrés Cruz Alemany

 
GENEROSIDAD

La vida se brinda permanentemente hacia nosotros; y la vida ya sabe a través de sus Leyes lo que cada uno necesita y eso lo otorga sin hacerse esperar, ella se brinda permanentemente, sin atrasos ni demoras.

Ser Generosos no nos conecta tímidamente con el mundo, no nos hace tímidamente parte del mundo y de su fluir, sino que: nos pone en el medio de la vida, en el medio del gozo de la vida, nos hace el centro del mundo porque para poder brindarse y expandirse permanentemente, primero se debe haber sido el centro de la Generosidad de la vida, percibir esto, reconocer esto, es lo que nos hace prósperos, siempre nos brindamos desde la prosperidad.
La vida nos atiende, nos colma de aquello que necesitamos, cada minuto, permanentemente, así que todo siempre está ahí y desde allí nos brindamos, compartimos.
Así que mi recomendación es: ponte en el centro mismo de la Generosidad de la vida, sitúate allí (sabiéndolo) y desde allí sé Generoso.

Habla el Maestro Joel:

Hoy quiero hablar de Dar, de la importancia del dar, porque es algo que no ha sido bien entendido.
Dar es una acción que surge de lo más profundo del ser, es la forma, la manifestación gozosa, glorificadora, de la naturaleza y de toda la vida.
Todo en la vida está en un proceso continuo de dar, de brindarse, es una suave y lenta explosión constante, que el hombre no ha entendido. El hombre está permanentemente tirando cosas hacia él, en la dirección opuesta. El dar es una cosa que va de lo particular a lo cósmico, y el hombre está constantemente tratando de tomar de lo cósmico a lo particular, a lo individual.

Lo que el hombre necesita tomar del cosmos, es algo que el cosmos está generando constantemente hacia el hombre y el hombre no necesita pedirlo, el cosmos es Generoso: el hombre no necesita pedirlo concientemente, es un acto reflejo, como absorber el aire.
El hombre necesita alimentos, puede cogerlos de la naturaleza, la vida se los ofrece, se los regala, los árboles se brindan y las plantas se brindan y ese es el gozo de la naturaleza, brindarse.

La naturaleza está continuamente brindándose al hombre y a todos sus seres, está permanentemente brindando al hombre lo que él necesita, pero el hombre está “rapiñando” a la naturaleza, como si la naturaleza no quisiera darle, y está tomando para si más de lo que necesita, el hombre acumula y acumula tanto que al fin las cosas no pueden ser bien usadas, ni bien repartidas.

El hombre se apropia de las cosas, el hombre simplemente no ha entendido, no ha entendido que nada es de él, que nada le pertenece, que lo que él necesita le es Generosamente dado, pero que nada le pertenece, y que no necesita apropiárselo, con un simple acto lo puede tomar y usar. El árbol no cobra, el árbol no transa, el árbol no necesita un acuerdo, el árbol siempre da su fruto y así el hombre lo toma, la atmósfera no cobra, no transa, no pide nada por su aire, así el hombre toma lo que necesita.

El hombre debe entender que nada le pertenece, que de su ingenio y de su inteligencia ha podido construir, hacer, armar, recrear miles de cosas y eso, lo ha hecho sentirse dueño de esas cosas. El hombre piensa que cada cosa que ha construido le pertenece, y al hombre no le pertenece nada, él sólo tiene que administrar, no para él, para los que están a su alrededor, administrar; es un administrador y un administrador tiene que entregar y compartir con todos los que están a su alrededor las bendiciones de Dios.

El hombre que ha construido una mesa se siente dueño, se siente dueño de venderla, pero él no es el dueño, la materia la ha debido proveer la naturaleza, y la naturaleza no vende no cobra, la madera, la roca, el metal, lo que sea estaba ahí. El hombre por sí mismo no puede hacer nada, absolutamente nada, solo, no puede hacer nada, pero el piensa que es un creador y en realidad nada ha sido creado por él, cualquier cosa ya estaba, solo la ha modificado, la ha cambiado.

Cuando el hombre se siente dueño, para, detiene los procesos, es algo muy sutil, y la vida no puede fluir, nada puede fluir y esto es muy delicado, el hombre constantemente está parando el fluir de la vida de distintas maneras, es un maestro en esto y esto finalmente lo afecta a él y a todo el cosmos.
Cada una de las cosas de las cuales se siente dueño, va construyendo un muro que lo separa del fluir de la vida, impide que la vida le ofrezca sus bendiciones.

El hombre piensa que crea ideas, que crea teorías, que crea con palabras, pero aquello tampoco le pertenece, las palabras ya estaban ahí cuando el creció. La línea ya existía antes de que él la pensara, la nombrara, el círculo ya existía antes de que él lo pensara, lo nombrara, el concepto ya estaba, las palabras existían, los conceptos existían, el hombre los ha organizado, pero eso no es mucho, la naturaleza toda siempre está en ese proceso: el pajarito del bosque que toma hierba, pasto seco para hacer su nido, usa libremente, organizativamente, usa y lo deja.

Cuando el hombre se siente creador, creador de sus teorías, construye, crea, el muro que lo aleja de la corriente de la vida. En el momento en que sea entendido que el Ser trascendente del hombre no puede tener propiedad, no puede ser propietario porque es el cosmos completo, (puede ser dueño o propietario de algunas cosas de algunas parcialidades en el tiempo, en el mundo de las formas y de las ideas, de los pensamientos, pero en ese mismo momento niega su trascendencia porque el trascendente del hombre es cósmico, lo incluye todo), entonces se preguntará: ¿cómo sentirse dueño si él es el cosmos?. Es absurdo, el hombre ha vivido en un absurdo, nada ha sido bien entendido.

La única forma de botar esta barrera es comprendiendo esto, es teniendo en cuenta que nada, por mucho esfuerzo aparente que se haya hecho, es nuestro, todo pasa por la vida, todo cumple un ciclo, y que por este fluir de la vida todo se deteriora, se desvanece, si no el muro del hombre sería mucho más alto y más denso.

Cuando el hombre empieza a moverse con libertad ante las cosas, ante las ideas, el muro se va haciendo transparente, se va desmoronando, el pegamento va deteriorándose, va perdiendo su utilidad, su sentido; entonces, puede la vida llegar hasta el hombre, trascenderlo y acunarlo. Cuando el hombre sienta que administra, que el dinero y las pertenencias pasan por él, que son un préstamo, entonces el hombre aprenderá a ver lo pasajero de las cosas, y él aprenderá a ser un pasajero.

Cuando uno va de vacaciones a un hotel, uno sabe que está de paso y uno sabe que nada de ahí le pertenece, esa es la relación “correcta”, se usa la cama, se usa la ducha, se usa el teléfono, la camarera sirve, el mozo sirve, el recepcionista sirve, pero yo no soy de ahí, yo voy de paso y cuando me vaya no me puedo llevar nada, ni la lámpara, ni la cama, ni las toallas, ni nada, cuando estoy ahí yo sé que esa no es mi esencia, ni mi hogar, porque yo sé que no me pertenece, no la siento mía, no me la apropio. Yo juego el juego de usar, porque las necesito y las cosas están ahí, pero cuando me voy, me voy sin nada: eso no ha podido entenderlo el hombre, que es un pasajero en este mundo.

Todas las cosas están prestas para ser usadas, pero sólo eso, no se puede privar a otro de esas cosas, así haya pagado mucho dinero, así haya sido una herencia, así haya pertenecido a la familia por muchos años, así se las hayan regalado, nada le pertenece, por lo tanto tiene que compartirlo y ser Generoso, tiene que gozar de la gloria de aquello que le es entregado en custodia, en administración, los bienes que tiene para administrar no están condicionados, por lo tanto tiene que compartirlos, tiene que compartir la comida, el abrigo, el dinero, el tiempo, y sentir como las cosas pasan en frente de él, si quiere fluir en el mundo y en la vida.

El dar no es un acto analizado, entendido, de la mente, el dar no nace de la elucubración, surge de la profunda comprensión de que nada es nuestro, entonces: comparto con los que trabajan conmigo, con los más débiles, con los que están cerca, con los que están a mi alcance, porque ellos tienen el mismo derecho que yo de usar y Disfrutar, por lo tanto tengo que repartir, repartir, repartir.

La vida no nos cobra, el hombre ha puesto precio, valores. El dar necesita ser algo tan natural en la vida de uno, que ni siquiera tiene que ser pensado. Cuando el hombre camina por un campo y en el camino hay moras el hombre va y las toma, ahí está,… va y las toma, la mora generosamente se ofrece, así también el hombre necesita ofrendarse.

Cuando el hombre entiende que nada le pertenece, ese acto (brindarse) será un acto natural, el hombre que acumula, que siente la posesión, es un hombre que se estrangula lentamente, porque opone resistencia a este fluir armónico de la existencia, entonces, la existencia lo aprisiona: esto no tiene relación con la cantidad de cosas, o bienes que el hombre pueda tener, puede sentirse propietario de la única ropa que lleva puesta, ese es el punto; el hombre puede Disfrutar de mucho, pero no sentirse propietario de nada, entonces repartirá, como si sacara de un saco, sin tener en cuenta cuánto queda en el fondo del saco, eso no importa, lo que tenga no importa, es el sentido de posesión el que para el fluir de la vida.

No necesita pensar en cuánto le queda, sólo tiene que hacer que las cosas fluyan, que fluyan de adentro hacia afuera, de lo particular a lo cósmico, cualquier cosa que administramos tiene que ir de adentro hacia afuera, de adentro hacia afuera, debe ir de adentro hacia fuera y pasar de una mano a otra, tiene que fluir. Esto necesita ser entendido.

Ser Generoso es sólo sentir el gozo de la vida, es sentir la Generosidad del cosmos, surge y fluye y se convierte en una constante que no para, la vida tiende a esto, apoya esto, por lo tanto es la tendencia de la vida.

El hombre con su sentido de propiedad, para ese fluir, y ese fluir le afecta directamente, le afecta a todos los hombres de la tierra, se produce escasez en un punto y abundancia en otro, sólo porque el hombre no ha permitido que las cosas fluyan y circulen (esto es ignorancia).

El hombre que no ha entendido esto, se expone a ser estrangulado por la misma presión que él ha generado, si el está impidiendo que la naturaleza fluya, está formando un dique que por la fuerza contenida se rompe, entonces, debe estar preparado para recibir la fuerza de la vida, el azote de la vida que exige que se le deje fluir, una pequeña brecha se forma y todo su mundo se derrumba.

Si él no se sintiera propietario, esto no se produciría, un hombre puede tener todo, pero sin sentirse propietario y la vida se sentirá gozosa, tener no es el punto, sentirse propietario es el punto.

Alguien puede tener nada hoy y mañana todo y viceversa, hoy tener todo y mañana no tener nada, es un proceso insólito, que parece no tener sentido, no tener lógica, pero tiene una lógica muy profunda, la lógica de la existencia, la lógica de la vida.

Un pájaro tiene lo que necesita, un animal tiene lo que necesita, no acumula por acumular, la naturaleza se brinda, un animal se brinda a otro, es la gloria de la vida, un animal necesita a otro para gloria de la vida y el animal que se entregó será glorificado.

El único ser que para, detiene, los procesos es el hombre, el hombre ha sido miserable, pero sólo si pudiera tener un segundo de comprensión para con lo que ha hecho, deteniendo la vida, con lo que su posesión ha hecho, no dudaría en darlo todo, en entregarlo todo, hasta su más mínima pertenencia, y así se liberaría de un enorme peso y de una enorme responsabilidad.

El hombre que no se siente poseedor de su casa no lloraría cuando se le quema, cuando le roban, no se amargaría, no se entristecería, sólo entendería que es una experiencia que tiene que vivir. Esto es muy importante que sea comprendido, cuando esto sea comprendido, mucha Energía que se encuentra aprisionada podría ser liberada y mucha Energía que el hombre ocupa en sus bienes, posesiones y derechos sobre ellas, quedaría liberada en su propio beneficio y en el de la humanidad. No importa si haces una canción y todo el mundo usa esa canción y nadie te paga los derechos, si esa canción alegra sus vidas. El punto es que el hombre piensa que el ordenamiento que él hizo de esas palabras y de esos sonidos es su creación, y los sonidos ya estaban allí, las palabras ya estaban allí, sólo las ha ordenado y eso no es gran cosa, porque es la mano de Dios, es la misma mano que hace el nido, la mano de Dios, la Inteligencia de Dios.

Si yo estructuro algo, si yo ordeno algo, si yo compongo algo es mi propio Ser manifestándose, la Divinidad funcionando a través mío y es para la gloria de todos, no sólo para la mía, no puede ser de otra manera. La Inteligencia Creadora de Dios no tiene dueño, sólo necesita manifestarse y cuando “yo” me abandono, Ella lo hace.

Cualquier cosa que el hombre “haga” es para deleite y gloria de la humanidad, cualquier cosa que pueda “tener” es para deleite y gloría de la humanidad, por lo tanto necesita entender, necesita comprender, que las cosas pasan por delante de él, por detrás de él, por el costado, necesita observar como las cosas fluyen de una mano a la otra, el dinero tiene que fluir de una mano a otra, tiene que repartirse, tiene que DISFRUTARSE Generosamente. ¿Qué más Generoso que un árbol que crece en el punto más alto de un monte y purifica el aire, sin que nadie lo vea, sin que nadie lo sepa, él sólo se da, él sólo se brinda.

Si el hombre mira la naturaleza y observa como la naturaleza genera, aprenderá, que a su vez, él Disfruta esa Generosidad, que a él lo toca esa Generosidad. Lo que el hombre hace es tan absurdo, tan absurdo. Es como si el árbol que da manzanas, sólo le diera a aquel que puede pagar, si fuera así: ese árbol no sería el mismo, no podría ser el mismo, la savia, sus hojas, su tallo, sus frutos, … no sería el mismo, aquello es lo que ocurre con el hombre, el hombre da, si tú le das y si da, se siente orgulloso, cada vez que da, da su orgullo, no su corazón, el “invierte” en el orgullo, es una transacción, “doy y mi orgullo crece”, es un gran negocio, un miserable negocio y así crea ese muro que lo aleja de la vida, del fluir de la vida, de las Bendiciones de la vida, así crece y así el hombre se empobrece, se hace más posesivo, más desconectado de la vida, de la vida toda, de toda la vida.

Da Generosamente, alegremente, porque no es tuyo, nada es tuyo, sé Generoso, todo lo Generoso que puedas, no te preocupes, eso te conecta con la vida, con su fluir, la vida te sostiene, siempre te sostiene, la vida siempre te da lo que necesitas sea lo que sea, no importa cual sea tu opinión de la vida, ella siempre te da lo que necesitas, si te da pobreza, es pobreza lo que necesitas, no le temas a la pobreza, ella te “amansa”, si te rebelas ella te sigue amansando, hasta que dejas de preocuparte, hasta que te entregas, hasta que fluyes, entonces, ella te suelta y ya no te importa si tienes o no tienes, sales de la trampa que tú mismo te has tendido. Si eres pobre, sé Generoso, aún en tu pobreza sé Generoso, derrumba tu muralla, conéctate con la vida, con la Generosidad de la vida, con el fluir de la vida.

Mira las cosas, mira las cosas que te fueron dadas para que las administres, sean muchas o pocas, siéntelas, míralas y piensa si realmente tienes un don de mando sobre ellas, algún poder sobre esas cosas y verás que están para servirte, pero que no son tuyas, que mañana pueden desaparecer, que sólo están allí, hoy.

Haz que la gloria de las cosas sea comprendida, comparte la música, comparte la comida, comparte la alegría, comparte el tiempo, comparte el dinero, comparte los libros, comparte los espacios, comparte todo y si algo se extravía en el camino, no te preocupes, ábrete de adentro hacia afuera; lo que llega de afuera hacia adentro, no es tu asunto, no es tu problema, es asunto de la vida, no es tu victoria, no es tu esfuerzo, no es tu acción, nada de lo que llega a ti es producto tuyo, nada, todo es producto de la vida.

Pero sí lo es, lo que no permites que salga, que fluya, aquello que atajas, de eso sí eres responsable. Si la vida te ha cargado de bienes, no es asunto tuyo, no es tu logro, es asunto de la vida y lo que tú tienes que hacer, es admitir que no es tu logro, que es asunto de la vida y compartirlo, ese es el punto, lo que llega a ti no tiene que preocuparte, siempre es lo correcto, preocúpate de lo que sale de ti, de lo que compartes, de lo que repartes. REPARTIR, REPARTIR, REPARTIR, es algo muy importante no lo olvides nunca, nunca, es muy importante.

No quiero que te detengas en tu condición actual, de pobreza, de aflicción, o, en tus quejas, esto va más allá de eso, sea lo que sea lo que tengas, sea lo que sea lo que sientas que te falte o que necesites, da. Cada vez que sientes que algo te falta, es porque no lo necesitas, es porque no lo necesitas, es porque no lo necesitas, así lo entiendas o no, es porque no lo necesitas.

La vida es Generosa, es tremendamente Generosa, si de repente lo tienes todo y de repente no tienes nada, la vida sigue siendo Generosa, es sólo que necesitas un cambio, es que tal vez necesitas saber lo miserable que eres con la vida, no lo trates de entender, sólo sé Generoso, sólo sé Generoso, eso es lo que me interesa que entiendas; sólo sé Generoso, (porque ser Generoso te conecta de nuevo con la vida, con su flujo)

La Generosidad es una actitud del alma, si eres Generoso nunca sentirás que te falta nada, no importa lo que tengas, nunca sentirás que te falta nada, en cambio si eres miserable todo te faltará, siempre todo te faltará, siempre habrá algo que no tengas, siempre.
Yo sólo puedo decirte que la vida siempre te da lo que necesitas, es sólo que tú te confundes, no te confundas más, pero cuidado, no pienses que si eres Generoso, mañana tendrás más, mañana serás rico, este no es un trato, no es un acuerdo, la vida no hace tratos ni acuerdos, ella solo te da siempre lo que necesitas, lo que sea que necesites, no caigas en la trampa de la inversión: tu solo debes fluir, “que no te asfixie la propiedad” disfrútala pero que no te asfixie, eso es todo.

No puedo convencerte de nada, solo te estoy explicando sucesos de la vida, solo estoy explicando algunos sucesos de la vida, solo estoy explicando como la existencia existe, Si puedes abstraerte de tus propias ideas, si puedes sentir el aroma de lo que he expresado, lo encontraras fácil, pero si te enredas en elucubraciones, te será muy difícil, muy difícil, te será imposible entenderme, simplemente porque no esta todo dicho, pero lo que debes saber: esta, es todo.
Solo observa, observa, ponte en una esquina de tu casa y observa todo aquello que esta a tu alrededor, observa tus ideas, observa tus genialidades y entiende que no eres el creador, que no eres el dueño, cuando lo hayas entendido, la generosidad surgirá espontáneamente de tu corazón no de tu cabeza, de tu corazón.

Hijo respira hondo el la generosidad de la vida, nunca olvides que lo que necesitas lo tienes pero nada es tuyo, y hurgue que esto sea entendido.
Todo lo que necesita ser entendido esta dicho acá, por la generosidad del cosmos, por la generosidad de la vida. ESTO ES GENEROSIDAD.

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